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Hacia una filosofía de la fotografía
Vilém Flusser
Con la fotografía se dejo atrás una época de la humanidad que duro
milenios y se caracterizo por la producción quirografía . Una cultura actual
que se puede llamar tecnografía. El determinismo es una adaptación del
individuo y una coerción de su libertad. Es la contradicción del aparato
técnico, que en la misma medida que propia nuevos posibles, determina el modo
de imaginarlos y de realizarlos.
El ensayo se basa en la hipótesis de que la civilización humana a
experimentado dos momentos de cambios fundamentales desde su comienzo: La
invención de la escritura lineal y la invención de las imágenes técnicas.
El significado de las imágenes reside en sus propias superficies; puede captarse en
una mirada. En este caso el significado aprendido es superficial, si deseamos conferirle cierta profundidad. Esta inspección
ocular de la superficie de la imagen tiene por objeto registrar. El significado
de la imagen como lo revela el registro, es entonces, la síntesis de dos
intenciones: la manifiesta en la imagen misma, y la manifiesta en el
observador. Las imágenes son conjuntos de símbolos connotativos y son
susceptibles de interpretación.
Las dimensiones espaciales son aquellas relaciones llenas de significado.
La relación espacio tiempo reconstruida
a partir de las imágenes es propia de la magia, donde todo se repite y
donde todo participa de un texto pleno de significado. El mundo de la magia
difiere estructuralmente del mundo de la linealidad histórica. Al descifrar las
imágenes se debe tomar en cuenta su carácter mágico.
Las imágenes son mediaciones entre el hombre y el mundo. Pretenden se
mapas, y se convierten en pantallas. En vez de presentar el mundo al hombre lo
re-presentan. El mundo llega a ser como una imagen, un contexto de escenas y situaciones.
A dicha inversión del papel de las imágenes se le puede llamar idolatría. El hombre ya no descifra sus propias imágenes sino
que vive en función de ellas; la imaginación se ha vuelto alucinación.
La lucha entre la escritura y la imágenes, entre la conciencia histórica y
la imagen, ha caracterizado toda la historia. Con la escritura nació una nueva
capacidad: la conceptualización.